La historia de Dragon Ball nació hace casi 35 años y todavía no sabemos cuando va a terminar. Probablemente nunca. Ojalá este universo continúe expandiéndose en la cultura popular como si del Big Bang (nunca mejor dicho) se tratase. Una expansión infinita que ha cubierto, cubre y seguramente cubrirá, películas, series, canciones, comics, merchandising, revistas, libros y como no, videojuegos.

Dragon Ball es una de las grandes franquicias del entretenimiento de finales del siglo pasado.

Sin duda, Dragon Ball es una de las grandes franquicias del entretenimiento de finales del siglo pasado y que, para más señas, sigue más viva que nunca en pleno 2019. Una marca conocida a nivel global, con unos personajes que reconocería casi cualquier persona, de cualquier edad o condición, en todo el mundo y que, porqué no, podría competir con otro gran monstruo del sector audiovisual «clásico»: Star Wars.

Pero vayamos a lo que aquí nos interesa. El legado de Dragon Ball es inmenso. Los que vimos la serie de televisión por vez primera allá por los noventa (inolvidables son los momentos de antes de ir al colegio o de antes de bajar a la piscina en verano) o que comprábamos semana tras semana los comics en el kiosco, vivimos la incursión de Goku, Vegeta y compañía en el mundo de los videojuegos. Una nueva manera de seguir divirtiéndonos con nuestra serie favorita.

Como suele ser habitual en estos reportajes, no vamos a entrar a valorar los apartados técnicos de los juegos ni a dar una opinión crítica sobre los mismos en este sentido, si no simplemente a recordarlos. Bandai ya había lanzado, en Japón y a finales de los 80, videojuegos basados en el universo Dragon Ball para Nintendo Entertainment System (NES), iniciando, de este modo, el legado de DBZ en el ocio electrónico. Estos títulos eran estilo RPG y con un sistema de batallas con cartas. Por aquel entonces, la serie no era lo suficientemente conocida en Europa como lo sería años después y, muchos de estos juegos, solamente verían la luz en Japón.

Dragon Ball 3 Gokuden

Todo cambia en 1993 con la llegada de la saga Butoden para Super Nintendo. Por fin veíamos un título de Dragon Ball de lucha, con varios de los personajes más conocidos de la serie y con una estética con mucha personalidad de la que hoy guardamos un grato recuerdo, sobre todo esa pantalla dividida tan característica. Un juego que compitió de tú a tú con el mismísimo Street Fighter, precursor de los juegos de peleas y que hacía las delicias de los fans de aquellos años.

Dragon Ball Z Super Butoden

Mitad de la década. Llegaban los 32 bits y los 3D con Saturn y PlayStation y, obviamente, los juegos de Dragon Ball estarían ahí. Si hubo dos títulos que nos marcaron en esa época fueron Ultimate Battle 22 y Final Bout (éste último exclusivo para PSX). Más allá de sus características ingame, ambos nos dejaron un recuerdo único de por vida: sus introducciones, sobre todo la de Final Bout. Rápida, mostrando personajes, batallas singulares, música perfecta… algo que no habíamos visto nunca antes en una consola y que ya forma parte del legado de Dragon Ball en videojuegos.

Intro Dragon Ball GT Final Bout

Con la siguiente generación de consolas de sobremesa aterrizaba una nueva saga del universo Dragon Ball videojueguil. La serie alcanzaba su zenit con Budokai, una nueva franquicia que incluía ya muchísimos personajes, modos de juego y una expansión del universo Dragon Ball nunca vista. PlayStation 2 dio el pistoletazo de salida a su primer título, pero no sería hasta Budokai 3 cuando se llegó al olimpo. Especial mención tengo que hacer a su versión en Nintendo Wii, ya que nos permitió, a los infinitos fans de DBZ, realizar un Kame Hame Ha o el famoso rayo de Piccolo con movimientos «reales». Asimismo, la versión para PSP, denominada Shin Budokai (1 y 2), es, desde un punto de vista personal, la que considero mejor por muchos motivos: su historia alternativa en Another Road, su velocidad, sus combos, sus personajes, su control… poco negativo se podría sacar de este título.

La serie alcanzaba su zenit con Budokai, una nueva franquicia que incluía ya muchísimos personajes, modos de juego y una expansión del universo Dragon Ball nunca vista.

Nuevas generaciones de consolas y, como no, nuevas generaciones de videojuegos de Dragon Ball saltan a la palestra en la segunda década del siglo XXI. Xenoverse y Fighters Z son los buques insignias de la serie de Akira Toriyama en cuanto a videojuegos actuales se trata. Lo que siempre imaginamos hace más de 25 años, lo tenemos hoy en día.

Dragon Ball Z Tenkaichi Budokai 3

Estamos seguros de que Dragon Ball no parará aquí. Super está consiguiendo que las nuevas generaciones conozcan este clásico pero, aunque se trata de una saga excelente (sobre todo la parte del torneo de universos) y es visualmente increíble, nunca llegará a tener la magia de la original, por lo que siempre me decantaría por la «vieja». Lo mismo podríamos decir de sus videojuegos. Solo una cosa queda clara: hay Dragon Ball para rato.

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