Aunque la evolución de los videojuegos nos trae cada vez títulos más complejos con gráficos hiperrealistas, narrativas dignas del cine de Hollywood o características jugables innovadoras que rompen con los géneros establecidos; entre los jugadores sigue existiendo una pasión casi irracional por los clásicos videojuegos que vieron nacer la incipiente industria de los videojuegos. Nombres como Space Invaders, Asteroids, Super Mario, Pang, Pac-Man, Outrun, Sonic o Worms, nos traen inmediatamente a la mente nostalgia, diversión, sencillez y un sinfín de bueno recuerdos imborrables que quedarán en nuestra memoria para siempre.

La premisa de fácil de aprender, difícil de dominar, es el denominador común de estos clásicos videojuegos cuya frontera inicial ha sido ampliamente superada, dando el salto a prácticamente todas las plataformas: desde smartphones y tablets, pasando por consolas, ordenadores o los conocidos como juegos web, títulos sencillos fácilmente jugables a través de navegador web cuya filosofía encaja a la perfección con los videojuegos clásicos. En este sentido, la creatividad y transformación de los desarrolladores ha dado como resultado multitud de pequeños spin-off que aglutinan todo tipo de géneros y que han permitido a miles de jugadores de todo el mundo divertirse con estos pequeños minijuegos.

De esta forma, no es extraño encontrarnos situaciones tan dispares como Sonic protagonizando peculiares videojuegos del mundo del motor donde el jugador puede pilotar una motocicleta de Enduro, competir en un gigantesco camión o en extraños aviones a reacción; y todo ello dentro del universo Sonic. Siguiendo la estela de icónicos personajes, la saga Super Mario también es una de los referentes para los desarrolladores en este tipo de juegos web, contando con títulos tan peculiares como el mítico fontanero protagonista de máquinas tragaperras online, donde el usuario ha de conseguir las mejores combinaciones alineando goombas, plantas carnívoras o las míticas tortugas de caparazón verde.

Precisamente esa libertad creativa ha dado como resultado que muchos de los programadores, artistas o diseñadores que actualmente desempeñan su papel en grandes empresas de la industria o en pequeños estudios indie, comenzaran a trastear con estos sencillos títulos web como campo de entrenamiento para poner a prueba tanto sus capacidades como su creatividad. Prácticamente todo buen gamer que se precie ha jugado alguna vez a estos pequeños títulos que, aunque con calidades muy dispares, mantienen intacto el espíritu de los videojuegos clásicos, haciendo de ellos una fórmula perfecta para entretenerse en pequeñas dosis de juego.

Los juegos web, aunque hayan visto reducido su impacto en los últimos años, siguen siendo una fórmula que atrae a miles de jugadores de todo el mundo (especialmente a aquellos más casuales) gracias a su amplia variedad de géneros y temáticas que permiten jugar a títulos de rol, estrategia, plataformas, casinos, carreras y un largo etcétera. Además, no olvidemos que continúa siendo una buena forma para que los futuros profesionales de la industria puedan testear sus creaciones y transformar una sencilla y alocada idea en un minijuego qué, basado en los clásicos del sector, resulte atractivo para el usuario.

Los videojuegos web son una ventana que, aunque no pretende que el jugador viva una historia para el recuerdo o se deleite con unos gráficos de infarto, sí permite que los clásicos del género permanezcan siempre vivos y en el recuerdo colectivo de una industria que ya se ha convertido en todo un referente del mundo del entretenimiento audiovisual.