Podríamos llenar de adjetivos calificativos lo que significó para muchos (entre los que me incluyo), la última consola fabricada por SEGA. Revolucionaria, potente, exclusiva, estéticamente bonita o adelantada a su tiempo, podrían perfectamente describir a Dreamcast, una máquina de ensueño cuya vida fue excesivamente corta. 20 años de un sueño llamado Dreamcast.

Sega Dreamcast

Por todos es sabido que SEGA lanzó Dreamcast a finales de 1998 en su país de origen, Japón, y que tardó casi un año en aterrizar en suelo europeo: el 14 de octubre de 1999 vio la luz en el Viejo Continente. En este artículo no vamos a contar la historia de la consola o el porqué de su escaso éxito en el mercado, que ya todos conocemos: antecedentes de otras consolas de SEGA, rivalidad con Sony PS2, poco apoyo de ciertas grandes compañías desarrolladoras o fallidas campañas de marketing y publicidad (entre otros), si no de la nostalgia que nos trae y de cómo se ha convertido en una consola de culto a día de hoy.

El competir con la segunda generación de la súper exitosa PlayStation, no auguraba un futuro demasiado halagüeño para la sobremesa blanca de SEGA.

Dreamcast llegó a mi vida a finales del año 2000, en plenas navidades, en el momento justo que llegaba la segunda consola de Sony: PlayStation 2. El competir con la segunda generación de la súper exitosa PlayStation, no auguraba un futuro demasiado halagüeño para la sobremesa blanca de SEGA. Sin embargo, eso no supuso un impedimento para pedir ese regalo a los Reyes Magos, impulsado por su precio (obviamente) y, sobre todo, por un videojuego concreto: Resident Evil Code: Veronica. Por aquel entonces, el nuevo survival horror de Capcom era un título exclusivo para Dreamcast y, además, un más que notable argumento para comprar la consola (este videojuego supuso mi “adicción” a la franquicia Resident Evil).


Sega Dreamcast

Pero, para mi gusto y disfrute, no todo se quedó en RE Code: Veronica. Dreamcast poseía unos títulos increíbles en cuanto a gráficos, jugabilidad y calidad global se refería, hasta el punto de que muchos de ellos se podían disfrutar en los salones recreativos. El inolvidable Crazy Taxi con su espectacular banda sonora de The Offspring, el primer Virtua Tennis, que creó un antes y un después en los juegos de tenis (quizá el mejor simulador/arcade tenístico de la historia), Soul Calibur con su extraordinaria calidad gráfica, la presentación del icónico erizo azul de SEGA en Dreamcast con Sonic Adventure, o uno de los mejores juegos de la historia: Shenmue, convertían a Dreamcast en una joya única. Hubo muchísimos más buenos títulos que dieron vida a la última consola de SEGA, y soy de los que opina que muchos de ellos merecerían un homenaje propio en forma de reportaje o artículo de opinión.

Asimismo, en España pudimos disfrutar de la Revista Oficial Dreamcast, desde octubre de 1999 hasta el momento de su adiós en julio de 2001. En apenas año y medio y solamente con 19 números, el equipo que formó esta redacción logró que me hiciera mes a mes con mi revista Dreamcast, algo que ni las históricas Hobby Consolas o Nintendo Acción habían logrado en mí (bien es cierto que el equipo se trasladó a la redacción de Hobby Consolas cuando cerró Dreamcast). La Revista Oficial Dreamcast incluía además, un GD-ROM con varias demos jugables para no perdernos nada. Si tenéis curiosidad, podéis acceder a todo su contenido en este enlace.

Como ya es sabido por todos, SEGA anunciaba que dejaba de fabricar Dreamcast en ese año 2001. Para mí, sin duda, fue uno de los momentos consoleros más tristes de mi vida: el final de una máquina que apenas había llegado a su madurez pero que había demostrado que era capaz de todo. Es cierto que aún le quedaba un poquito más de recorrido y que quedaban muy buenos títulos por salir, como Sonic Adventure 2, Shenmue 2, Alone in the Dark IV o Headhunter, pero el “daño psicológico” ya estaba hecho.

La mayoría de opiniones coinciden en que Dreamcast fue una consola increíblemente buena y de la que todos guardan un cariño especial.

Creo que la mayoría de opiniones, ya sean de expertos, de redactores y, sobre todo y más importante, de jugadores, coinciden en que Dreamcast fue una consola increíblemente buena, con un catálogo gigantesco y de una calidad sobresaliente, pionera, que ha envejecido de forma excelente y de la que todos guardan un cariño especial. Encontrar opiniones negativas de esta consola es, y más a día de hoy, francamente difícil. A medida que pasan los años nos vamos dando cuenta de lo que nos supuso como jugadores y de que, muy probablemente, no volvamos a sentir esa emoción que disfrutamos con Dreamcast.

Durante toda mi vida he tenido (y aún tengo), muchas de las consolas que han salido al mercado en los últimos 25 años, entre ellas NES, Super NES, Game Boy, N64, PSX, Game Boy Advance, PSP, Xbox 360, Wii, PS4 y, por supuesto, Dreamcast. De todas y cada una de ellas (más otras que también he disfrutado), guardo un excelente recuerdo y momentos únicos, pero bien podría decir que la que más me ha marcado ha sido, por mucho, Dreamcast.

“A todos nos gusta jugar, ¿por qué no jugamos juntos? Dreamcast” 

Anuncio de televisión Dreamcast España

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies